La colección evoca el esplendor de la antigua ciudad de Bizancio. La perversión que originaron las artes en la ciudad por el exceso de lujo y adornos es una espléndida excusa para elaborar el paisaje imaginario por donde transitan las novias del siglo XXI. Mezcla de materias, conocimiento de la magnificencia que otorga un traje para ceremonia, recuperación de la “orificia” (rellenar con oro) y detenerse en el refinado oropel que muestran los mosaicos de la Basílica de Santa Sofía, son el hilo conductor que inicia el trazo de los nuevos diseños.
La colección se caracteriza por un diseño arriesgado, nada convencional, destinado a vestir a una mujer revolucionaria, intrépida y segura del papel que desempeña en la sociedad actual, pero sin obviar la importancia que supone “vestirse de novia” para protagonizar una boda civil o religiosa.